Storytelling
Por qué creé MILA: La historia detrás de la marca
Ezequiel Fonseca Zas cuenta cómo una historia familiar lo llevó a crear MILA: capturar recuerdos compartidos y convertirlos en un libro para atesorar.
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Resumen
Descubre, en palabras del fundador, cuenta cómo una historia familiar lo llevó a crear MILA: para capturar recuerdos compartidos y convertirlos en un libro para atesorar.
Capturar nuestros recuerdos (y también los que compartimos con otros) es algo que hacemos todo el tiempo, casi sin pensarlo. Los compartimos, los guardamos en distintos formatos, los perdemos, los volvemos a encontrar. Casi siempre, de manera fragmentada. Pero capturar, unificar y preservar recuerdos es otra cosa: requiere mucho esfuerzo. Y mucho más todavía cuando son recuerdos compartidos.
Yo aprendí la diferencia a partir de una experiencia muy personal. En 2018, mi hermana y mi sobrina murieron en un accidente vial en el sur de Francia. Mi sobrino sobrevivió. Durante meses, mientras seguía con mi vida corporativa, pensaba una y otra vez en él, y sentí una necesidad muy concreta: contarle de dónde venía, quién había sido su madre, de qué familia venía esa mujer argentina que ya no estaba, cuáles eran sus raíces y su idiosincrasia.
El problema era que esa historia no me pertenecía solo a mí. Pertenecía a mucha gente. Estaba repartida en decenas de personas, y cada una tenía apenas un pedazo. Así que decidí reconstruirla. Fue un trabajo largo, costoso y desgastante: recopilé recuerdos, materiales y datos de más de sesenta familiares, realicé cincuenta entrevistas y tardé más de un año en terminar un libro que narra ciento cuarenta años de historia familiar. Fue una experiencia transformadora. Pero al terminar me quedó una certeza incómoda: eso no debería ser tan difícil. Ni tardar tanto. Ni costar tanto.
El problema nunca fue escribir. Hoy cualquiera puede dictar o redactar una biografía individual con mil herramientas. El problema era capturar una historia que vivía en muchas personas sin morir en el intento: coordinar, insistir, hacer seguimiento, ordenar el caos. Esa fricción era el verdadero muro.
Y mientras le daba vueltas, entendí algo que terminó siendo la base de MILA: lo que yo necesitaba estaba en la intersección de tres cosas.
Narrativa. Lo que mueve la historia. Sin un relato que ordene y emocione, los recuerdos sueltos no son nada.
Tecnología. Inevitable e imparable. La pieza que podía bajar la fricción a casi cero: agentes conversacionales que esperan, recuerdan y hacen seguimiento, adaptándose al ritmo de cada persona. Y WhatsApp, el lugar donde millones ya conversan y recuerdan todos los días, sin tener que aprender nada nuevo.
Colaboración humana. La necesidad que viene. Las mejores historias se construyen entre muchos, y las experiencias colaborativas son cada vez más lo que la gente busca y valora.
Unir esas tres (narrativa, tecnología y colaboración) me pareció el triángulo perfecto. Ninguna sola alcanzaba. Juntas, volvían simple lo que a mí me había costado casi dos años de mi vida.
Así nació MILA: la IA que captura recuerdos compartidos con la menor fricción posible y los convierte en un libro de recuerdos para regalar y atesorar. Ya no solo para mi familia, sino para cualquier experiencia humana que merezca ser preservada: la historia de una vida, de una familia o de un grupo de amigos; un cumpleaños importante, un homenaje o una jubilación; la historia de un equipo, de un club, de una institución o de una gira deportiva; o los cien años de una empresa.
Con un equipo de lingüistas, diseñadores conversacionales y desarrolladores repartidos por el mundo, construimos algo que, entre muchos y en pocas semanas, logra lo que antes era un proyecto solitario y agotador.
Nuestro propósito es uno solo: que preservar las historias que de verdad importan sea lo más simple posible, para que jamás se pierdan.
MILA es, para mí, aquella historia que jamás debe olvidarse. Y la prueba de que, cuando se juntan la narrativa, la tecnología y las voces de muchos alrededor de alguien, aparece algo que ninguno de los tres podía lograr solo.


